Cada vez más parejas descubren lo especial que puede ser una sesión de preboda. No se trata solo de hacer unas fotos bonitas antes del enlace, sino de capturar la complicidad, las risas y la esencia de la relación en un momento de calma, sin los nervios y la intensidad del gran día. Para muchos, es también una forma de soltarse frente a la cámara, conocerse mejor con el fotógrafo y tener un recuerdo íntimo y natural de una etapa preciosa.
Antonio y María lo tuvieron claro desde el principio. Querían una sesión que hablara de ellos, de su amor por la historia, la arquitectura y por la ciudad de Granada. El Palacio de Carlos V nos ofreció sus líneas majestuosas y su elegancia renacentista como telón de fondo, mientras que el Carmen de los Mártires nos regaló rincones románticos, luz dorada y el rumor de sus jardines.
El resultado fue una tarde mágica, de paseos tranquilos y miradas cómplices, que quedó plasmada en una colección de imágenes que ya forma parte de su historia. Porque la preboda, al final, no es solo una sesión de fotos. Es una promesa, un capítulo previo al «sí, quiero».