Covid-19 y bodas. ¿Cómo está afectando?

Según encuestas de varios portales de boda realizadas a parejas españolas e italianas, el 91 % de los novios que planeaban contraer matrimonio en pleno estado de alarma por el coronavirus, ha decidido posponer el enlace y sólo un 9% lo ha cancelado.

Lo que ahora nos separa nos hará más fuertes.

Los profesionales del sector damos por hecho que esta temporada la tenemos complicada, y que posponer las fechas al final de la temporada es una forma de salvar este año tan complicado.

Por ahora, todos los proveedores de bodas han pospuesto las bodas de marzo, abril y mayo, y en mi caso, el 90% de las bodas de junio y julio las tengo pospuestas para viernes y algún sábado libre de septiembre y octubre. Las bodas que tengo para 2021, tanto nacionales como en Italia, siguen “intactas”, a falta de saber la nueva normativa para espacios de celebraciones, que seguro vendrá.

¿menos invitados?

En Cerdeña, donde volverán esas preciosas bodas con el Mediterráneo de fondo.

En el sector de la restauración tienen claro que las bodas ya no podrán ser como antes y que se reducirá, por tanto, el número de invitados.
Muchas parejas que han reprogramado su enlace para septiembre y octubre, temen no poder celebrarlo para las 200 ó 300 personas que habían planeado.

Hay una previsión de pérdidas de un 30%, en el caso más optimista. Si a eso se le suma que tenemos unos gastos fijos, pero que estamos en un sector en el que los pagos son a plazos, los plazos de bodas pospuestas quedan también pospuestos y los ingresos que teníamos previstos no llegarán hasta no sabemos cuándo.

Volverán los besos, los abrazos, los paseos con nuestros seres queridos.


Mantener una actitud optimista y objetiva

Todos estos problemas son en el plano económico, pero yo voy más allá y empatizo con las parejas que han invertido ilusión, tiempo y dinero en proyectar y programar uno de los días más inolvidables de sus vidas, y que ahora todos los pensamientos y emociones pasan por el enfado, la tristeza, la frustración y la desesperanza.

La tranquilidad, la calma y las risas nos harán vencer.

Yo entiendo que estos problemas y la situación de incertidumbre que están sufriendo muchas parejas pueda derivar en un malestar psicológico si la pareja no es capaz de afrontar los cambios y buscar nuevas oportunidades. Lo considero igual o más grave que los problemas económicos que ya estamos teniendo los profesionales del sector.

No soy psicólogo, sólo un modesto fotógrafo de boda, pero os recomiendo que lo toméis con tranquilidad y resignación. La situación es provisional, la vida continuará, llegarán nuevas oportunidades y volveremos a darnos esos besos y abrazos que tanto estamos echando de menos.

¡Y que la vida vuelva a ser un buen blues!

No os frustréis. Retomad esa ilusión que ahora habéis perdido, y posponer ese gran día. Seguid invirtiendo tiempo e ilusión en preparar ese día que ya os digo que será inolvidable. Todos los profesionales del sector vamos a hacer lo imposible para facilitar los cambios de fechas. Ya queda un día menos.

Se gritará, se bailará, nos besaremos, nos emborracharemos y volveremos a ser felices.

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